A este Gobierno más que experiencia, que sin lugar a dudas abunda en demasía, le afecta la incapacidad analítica de los procesos estatales, el escaso conocimiento en planificación, las pocas habilidades operatorias de proyectos, la incapacidad psíquica para sobreponerse a las señales de poder para evitar soberbias y desmesuras; el poco dominio de la comunicación estratégica; la pronunciada y compleja mezcla de elitismo, clasismo y esteticismo, la cual no se aminora callejeando como pretende el presidente; pero sobre todo lo está matando el no entender que la esencia de la política son las alianzas (políticas, sociales, económicas, etc.) y el cumplimiento de los compromisos asumidos mediante esas alianzas.

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